viernes, 23 de septiembre de 2011

VIII--Cora Cané



La rosa murió en el jarrón,
abandonada.
¿Cuándo descendió el ángel
sobre ella?
Los pétalos eran lágrimas
sobre mis manos.

Tal vez tu lloraste así,
 como la rosa,
 cuando el ángel sonrió
 en tu madrugada.


De “La ciudad distante”





viernes, 16 de septiembre de 2011

Secretos--Martha Desperbasques



¡Silencio! Son del alma los secretos…
Atesoras el tuyo insospechado
 sin que logren sentidos indiscretos
 violar, curiosos, tu ámbito sagrado.



Elevan nocturnales los abetos
 sensibles al mensaje musitado,
la confesión de espíritus inquietos
 que vibran el latir recuperado.



Con audible llamado peregrino
 por disímiles horas de partido
 iré en tu busca, amor, a toda vida…



Y aunque tal vez aguardará mi sino
 donde reinicie débil aleteo
 nadie sabrá que por tus ojos ¡veo!

Sentimiento de culpa--María Teresa Brugués




Juan era el dueño de una empresa camiones que viajaba por todo el país. Desde hacía varios años prefería la tranquilidad de su oficina, visitar con su auto particular a los clientes, y hacer las cobranzas. Lo único que alteraba esa tranquilidad era cuando un camión se accidentaba en la ruta y el tenía que salir en su auxilio.

Ese sábado de invierno al atardecer, mientras disfrutaba de unos mates con su esposa Eleonora, el sonido del teléfono altero la paz. Un camión había tenido un percance en la ruta, le molesto la llamada pero era su trabajo y lo tenía que cumplir.

En tanto se preparaba para salir, le dijo a su mujer que no se preocupara por la vuelta, porque en estos casos no se puede calcular el tiempo. Con mucha suerte tardaría no menos de dos días. Salió

El problema resulto cuestión de horas, así emprendió la vuelta antes de lo previsto.

Al llegar a su casa todo estaba en silencio trato de no quebrarlo, sigilosamente se dirigió al dormitorio, abrió muy suavemente la puerta. La escena lo paralizo, Eleonora y un vecino en la cama matrimonial. Retrocedió, antes de cerrar la puerta llego a ver la cara de su mujer con la mirada espantada.

Se fue a su oficina a pasar la noche. Al mediodía regreso a su casa, abrazo a su mujer y solo dijo que tenía mucho apetito. Mientras comían él le contaba su viaje, ella lo miraba con gesto de asombro. Al terminar el almuerzo ella estallo en llanto y trato de explicarle la escena de la noche anterior, el muy sorprendido, le dijo que eso que le estaba contando solo era un sueño, ya que el a esa hora estaba en la ruta.

El la abrazo y beso con toda su fuerza. Eleonora suspiro y por varios días no se toco el tema.

La vida continuaba pero ella había cambiado. Cada vez que quería explicar, en la abrazaba para consolarla. La salud de la mujer desmejoraba rápidamente, apenas comía. El médico de la familia no encontraba un mal físico y recetaba solo vitaminas y sedantes. El maldito secreto no la dejaba vivir. Juan no cambio en nada, era el mismo hombre atento y cordial de siempre.

Cierta mañana seis meses después, Juan entro a su casa, y Eleonora se había quitado la vida.

Esta es la historia oficial. Juan era un hombre tan bueno, y la quería tanto que cerró los ojos negando la evidencia.

……………………………………………………………………………………………………………………………………………Pero la realidad era más cruel, Juan siempre supo de la infidelidad de su mujer. Y armo todo el viaje para poder ver el mismo lo que venía sospechando desde hacia tiempo. Su método no fallo, ella no pudo soportar la bondad, y todo termino tal cual Juan lo había imaginado.



yayamaestra@hotmail.com





Mediocridad--José Narosky






Una gran fortuna siempre empobrece al necio.

*

Prestigio es esencia. Popularidad envoltura.

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El talento más eminente es invisible para quien no lo posee.

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Los mediocres suelen decidir el destino de los inteligentes.

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La autenticidad del necio también es necedad.

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El avaro es un pobre. Con dinero

*

El necio no dejaría de serlo si se supiera necio. Pero callaría más.

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Para las vidas sin sentido, no existe el sentido de la vida.

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La frivolidad permite algunos placeres. Pero quita muchos otros.

*

Se nota más la necedad cuando presume de inteligente.



SABER

Aprendemos temprano. Pero solemos saber tarde.

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Todos hablan de la vida. Pero pocos la viven.

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El necio exige. El sabio se exige.

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Observar no significa ver. Y ver no significa observar.

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El sabio sabe cuánto sabe. Y también cuánto ignora.

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Vivir ignorando es como leer un libro en la oscuridad.

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Escritores de ayer nos permiten entender a hombres de hoy.



SOLIDARIDAD

Los intereses acercan. Los sentimientos unen.

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Cuando servimos de apoyo, nos apoyamos.

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El solidario sufre por lo ajeno, pero también se alegra por lo ajeno.

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La mesa del pobre suele ser más larga que la del rico.

*

Cuando disimulan lo que nos dan, valorizamos más lo que nos dan.



De “Sembremos”









Pentagoneando--Cayetano Ferrari








1-Hace más de 2000 millones de años que la vida comenzó en el mar; ha pasado a la tierra y se espera que vuele hacia el éter, donde se disipará definitivamente. Mientras tanto se prepara la segunda versión del Paraíso Terrenal. Habrá manzana mecánica; Adán y Eva serán autómatas; la serpiente pusilánime, espía. ¡El humor de Dios¡



2-Mi ninfa afrodisíaca muestra muslos de plata, descubre pechos piramidales. Yo, lagartija prehistórica, resbalo. Caigo. Pataleo. Le muerdo los hierros del costado, y me escondo entre sus pelos de nilón. Sonríe. Filosos labios de cuarzo. Le eyecto mi bostezo fermentado. Vomita trozos de agua pesada. Y un láser de anhídrido carbónico nos desintegra en molécula estadística



3-Hoy la lluvia golpetea sobre mi cabeza y mis manos. Sigo inmutable hacia el lugarcito protegido que solo yo conozco. Aquella otra tarde no había lluvia, sino sol. Ella me oía entristecida y solo respondió: “No puede ser. Yo solo pertenezco a Poseidón y a su palacio subterráneo. Jamás permitirá nuestro amor”. Supuse que desvariaba o que se burlaba de mí. El relámpago arrugó el cielo como si fuera un mantel. Y reventó al odre de truenos. La lluvia volcó su catarata desmesurada como hoy. Quise protegerla sin saber cómo. La lluvia la disolvía ante mi inmovilidad. Minutos después, solo quedó de mi amor un montoncito de ropas que escondo debajo de estas piedras.



4-Atildado, algo esquivo, mientas nos explicaba rápidamente su método para escapar de la Muerte. Mira la pantalla de la Blackberry y repite que no tiene más tiempo que el nos hubo concedido (quince minutos): “Soy director de orquesta, periodista, economista, novelista, rufián, actor y consejero. Trato de vivir siete vidas a la vez, para confusión de la Muerte. Mientras ella me busca en una actividad yo me traslado a otra. De este modo nunca llegamos a encontrarnos. Sigan mi ejemplo ¡Abur! ¡Chao! “

Y salió a la disparada para dirigir el ensayo general de la orquesta de sus hetairas.

Pasaron años. Una noche tibia de diciembre, cerca de finales de año, vi un bulto envuelto de arpillera frente a la puerta de casa. Por instinto infantil le di varios puntapiés con la zurda. La voz vibró algo lastimera; pero reconocible:-¡Basta amigo, no patees más. Ahora estoy actuando de bolsa de residuos. La Parca me tiene cercado. Prefiero que me triture la tolva de la recolectora antes de caer en sus manos.

El bronco camión de la recolectora de residuos ya estaba a nuestro lado. Terminó en una seca parábola dentro del estómago metálico. ¡Chao!



5-Aquel “asesino” kantiano logró desencadenar estragos en mi lógica aristotélica. “Yo solo mato el fenómeno, la manifestación externa, no la interioridad, esto es, el númeno, inaccesible en absoluto. Yo mato, argumentaba, por piedad, para que el fenómeno no padezca”. Aunque cercado como estaba me anunció: “Mañana liberaré al sufriente fenómeno de la esquina T”. Quise detenerlo; pero se esfumó como un viento sucio que enceguece. Oí su voz: “Recuerde que el tiempo y el espacio lo creamos nosotros. Lo que usted, Sherlock, ve de mí es un espejismo”.

Al día siguiente, pese a mis astucias, “el sufriente de la esquina T”, apareció asesinado.

No tuve necesidad de buscarlo. Nos esperaba a Watson y a mí en la puerta de mi estudio. Decidí escucharlo: “Para ser kantiano hay que renunciar al conocimiento objetivo. Conformarse con la subjetividad. Recuerde, Sherlock,

sólo vemos apariencias creadas por nuestra imaginación. Yo voy a reunirme con otros númenos en otras dimensiones. Ya mi fenómeno, me provoca nauseas. Ve, Sherlock, tener númeno da la oportunidad de visitar otros mundos. No me recuerde como un asesino. Intente ver más allá de las apariencias.” Apareció en sus manos una pistola y se disparó en la cabeza. Sonó un lejano disparo. En la acera, ante nosotros, un charquito de sangre relumbraba intensamente. (De las aventuras de S.H. en Buenos Aires.)

(Nota: Númeno: en la filosofía de Kant, las cosas en sí= el misterioso más allá de la experiencia.)



cayetanoferrari@yahoo.com.ar





















No permitas--Catalina Molinari



No permitas, que la rutina,

borre las ilusiones,

que cada día afloran,

cual resplandor de vida.



Y, que la mediocridad,

no avance, ni gobierne,

para que en el alma,

habite la poesía.



Deja que puedas volar

al viento, como el pájaro,

con sus alas de cisne,

y su canto de trinos;

y que llegue la esperanza

con su luz de arco iris.





Al hermano latinoamericano- Mario Fuscaldo






Quiero brindarte

hermano latinoamericano

un fraternal abrazo y mis versos.

Mis versos que hablan del padre, del bardo

y el obrero;

y me lanzo al océano

transportando mi púrpura grito de unión y hermandad.

Vengo a compartir contigo

mis esperanzas, mi humilde plato de pobre,

y a defender los pabellones

de tanto pueblo mutilado.



Ya viene el día esperado,

que cae con paso de planeta

a terminar con la invalidez del hombre

con los bárbaros

con los parias desconocidos

los humillados

los olvidados

los amarrados.

Pongámonos el sol a cuestas

y desafiemos la prosa fluvial

de inútiles lágrimas.

Pongámonos los sueños,

que se enciendan las banderas

que se caigan las vendas

y que surja la tierra americana libre de cadenas,

que nazca la tierra hermosa

de las humeantes sílabas

acompañando al canto, al aliento, a la lucha,

a repiquetear como tambor violento

derramando en justo tumulto

las notas de los azules versos,

como se derrama la luz en el viento.







MARIO FUSCALDO

mario.fuscaldo@yahoo.com.ar